Una vez más debo retractarme de lo dicho, decir
Diego donde dije
digo, comerme mis críticas y mi escipticismo con patatas. Vamos, que metí un poco
bastante la pata cuando
me mostré tan pesimista con respecto a la adjudicación de las Erasmus en mi universidad, porque finalmente me han dado una de esas tan ansiadas plazas.
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| ¿Mi futuro? |
Todo fue, a decir verdad, un poco extraño... Como anticipé en la entrada que he enlazado más arriba (o no), a los estudiantes de
Traducción y Mediación Interlingüística, grado del que algún día hablaré largo y tendido, nos correspondían como propias 30 plazas de Erasmus. Esto es porque esas eran las que existían en el segundo ciclo de licenciatura que tenía mi universidad antes de la implantación del plan Bolonia.
¿Qué tiene esto que ver? Es sencillo, éramos 52 personas para aspirar a 30 plazas, lo que se traducía (nunca mejor dicho) en que unos cuantos se quedarían sin poder salir y completar su formación de esta forma.
Pero, al final, esto no fue así. Al observar que la demanda era superior a la oferta y que los convenios con otras universidades no llegarían a tiempo, nos propusieron un
apaño que consistió en poner a nuestra disposición las plazas sobrantes de las distintas Filologías que hay en mi facultad.
Et voilà ! Por arte de magia, la oferta fue mucho mayor.
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| Información de la reunión |
Ahora viene cuando se da una curiosa casualidad. Resulta que en un primer momento tenía intención de ir a
Amiens (en la región de Picardie, Francia), pero cuando hicieron la reunión informativa, solo pude conseguir información de la universidad de
Caen (en Basse Normandie, también Francia), a la que en un principio no podía ir. ¿Qué sucedió? Pues resulta que la noche anterior a la asignación de las plazas nos dieron la lista real con los destinos posibles... Amiens había desaparecido de la lista y, en su lugar, sí estaba Caen, ya que eran plazas de Filología Española.
Así que, pensándomelo un rato y analizando las diversas opciones que me presentaban, decidí que aquel sería mi destino. Al día siguiente, 7 de marzo de 2012, fueron nombrándonos por estricto orden de media académica, no hace falta que comente cuántos nervios pasé y el miedo a que quienes me precedían eligieran ese destino. Finalmente, llegó mi turno y, conteniendo las lágrimas de emoción que querían salir, dije en voz alta cuál era mi decisión.
Y de esta forma, con la plaza asignada para 9 meses del curso 2012-2013,
comienza mi aventura Erasmus. Quién sabe a dónde me llevará (de momento, a tierras normandas) ni cuánto aprenderé. Solo sé que no voy a dar media vuelta y dejaré que el río siga su curso, siempre que no inunde mi razón con fangos variados.
Un gran abrazo a todos los que me leéis, espero no haberos aburrido con una entrada tan personal.